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TRAICION

I La traición cruza el espaciose clava como un aguijónahídonde más duele,justo ahíinocula el napalmy la sangre se llenade ese olor a victoria.Desangra por las heridasa los perdedoresy a los otros también,y yo que espero algode alguiensoloen esta habitaciónque se agrandahasta hacerme sentir un extrañome miro y huyoescap

I

La traición cruza el espacio
se clava como un aguijón
ahí
donde más duele,
justo ahí
inocula el napalm
y la sangre se llena
de ese olor a victoria.
Desangra por las heridas
a los perdedores
y a los otros también,
y yo que espero algo
de alguien
solo
en esta habitación
que se agranda
hasta hacerme sentir un extraño
me miro y huyo
escapo de la traición
y me escondo
me alcanza
me descubre
me desangro.

II

El traidor está sentado en el bar
la espalda apoyada en la pared
la mano sostiene el vaso,
le tiembla, 
me ve venir
los ojos anuncian peligro inminente 
lentamente me le acerco
me detengo y le beso la mejilla
pero no es un beso de amor
es una sentencia
una maldición que caerá sobre el traidor.

III

Se levanta y abandona el bar

como en el cuento gitano

la maldición lo seguirá

sabe que no debe volver

allí el veredicto toma cuerpo

se convierte en el verdugo que, pacientemente,  lo espera.

III

El traidor traiciona y es condenado

en un juicio sin jurado

no hay leyes que lo protejan

porque su voracidad delató la perfidia

es culpable desde siempre

la sentencia lo comprende

y  con un beso contamina de maldición su cuerpo.-

IV

El traidor ya no tiene agallas
pensó que la traición era un juego de valientes
(se creyó más macho)
pero dejó de ser hombre
se convirtió en un híbrido,
mezcla de rata y alacrán.

El traidor hoy escapa
acelera, huye por las sombras
se detiene un instante, olfatea
presiente el fin
levanta la vista y ve
la bota que lo aplastará.-

V

Los traicionados han desterrado al traidor
lo han confinado a una Siberia de hiel
no puede volver al lugar de sus traiciones
porque allí han puesto precio a su sangre
y sus víctimas lo esperan impasibles.

VI

El traidor quiebra los códigos
corrompe las relaciones
no hay piedad para el que traiciona
él lo sabe

se  encuentra solo

no se anima a salir de su cueva

encerrado  frente al espejo
 mira sin levantar la vista

(no quiere verse, no quiere ver la cara de Judas)
sube a la única silla que amuebla la habitación
y con las manos temblorosas desprende, lentamente, el cinturón

 y lo ata en la viga que cruza el techo

 haciendo un ojal donde entra justa su cabeza

se pone en  puntas de pie

haciendo equilibrio para no caerse

hasta cerciorarse que el cuello calzó justo

 y por fin, con la punta del pie derecho patea la silla lejos.

VII

Solamente se escucha el sonido del cuello que se rompe.

Su cuerpo cuelga en silencio.

VIII

El cuerpo del traidor oscila del techo
hasta quedar detenido por completo
(así es la muerte, así se sufre la venganza)
los ojos abiertos ciegos
como un maniquí olvidado
un pobre ganador perdido.

IX

Los traicionados mantienen el cuerpo inmóvil
colgado del techo
con desconfianza lo observan
no se animan a tocarlo
temiendo una nueva traición.-