Anoche soñé mucho
más de lo que una persona puede soñar
si existiera la sobredosis de sueños
ayer hubiera sido un yonki
En el sueño ella me dijo:
no tenés ganas de romper algo?
siempre, quiero romper todo
todo el tiempo, le contesté
Mientras el gordo,
que de su infarto hizo una película,
escapa con la valija llena de dólares
arrebatada de las manos heladas de walt disney
Y nosotros cuatro
otra vez, los cuatro,
Ella, yo y los dos strigois
ahí, presos de un psicópata feliz
Rehenes del psicópata feliz
en un bar de una estación de trenes
sin trenes ni pasajeros
en el que solo hay un pistolero al que le faltan dos dedos
El mismo gordo que estafó a Walt Disney
dice que el primer párrafo de un cuento debe ser atrapante
sino el cuento no existe.
De inmediato borré todos mis primeros párrafos
Y al bar llega mi padre
que está muerto hace años
no sé qué hace acá, en mi sueño, en el bar desolado
habiendo tantos lugares en la eternidad
Tal vez quiera subir al tren
o, por fin, terminar esos cuentos que nunca empezó
y que el gordo que vendió su infarto
le regale unos primeros párrafos
El gordo, su infarto y la valija ya no están
mi padre camina por las vías desafiando al tren que se aproxima
el sueño se desvanece
y ella calienta el café del desayuno